Nos costo meses desconectar del mundo, conectar con el medio, por fin unas mini vacaciones!.
Sin rumbo definido nuestro destino fue un campo de Molinos, nos sedujo un intenso contraste amarillo de un campo de flores.
Me enganchó el viento, una suave brisa de perfume, brisa de color que avivó mis sentidos.
En la cuneta un río de flores silvestre perfumaban el camino, a juego con mi vestimenta una campana atrae mi atención.
Empezó a caer el sol sobre un inmenso campo de trigo, un laberinto donde esconderse, donde perderse y jugar con mi hermano y primo.
Estiré mis brazos para respirar profundo, lejos de la ciudad, de la rutina, del ruido humano. Me perdí en mi mar de espigas.
Seguimos nuestro camino hacia el mar, disfrutamos de los olores marinos, del fuerte viento que levantaba la arena, pica!!! sí, pero ahora sentí estar de vacaciones.
Me pregunto por qué les cuesta tanto lo que nada cuesta. Sin precios, ni descuentos ni cupones, tal vez no puedan valorarlo.
Ahora busco a la luna, la imagino como un botón que interrumpe la luz del sol, la luz en un cuarto oscuro que me permite estar en cualquier habitación en cualquier escenario.





